There are no translations available.
Conocimos a Iveth por medio de su padre, quien estaba hospitalizado en el San Juan de Dios (HSJD); Él también tenía necesidades, pero no nos habló de ellas. Su prioridad y más importante urgencia era su hija.
Había visto cómo ayudábamos a los pacientes sin recursos. Así fue que un día se armó de valor y nos habló: Iveth, de 18 años no puede caminar desde que era pequeña...
De bebé fue operada. Le pusieron yeso en ambas piernitas, pero debido al dolor y el llanto constante, se los sacaron a los tres días.
Diferentes problemas se sucedieron desde entonces. Alguien les dijo que fisioterapia podría ayudarla, pero nunca contaron con los recursos.
Su mirada nos indicaba el pedido: “Si existía alguna posibilidad de conseguir alguna máquina o tratamiento que pudieran ayudarla.”
Un sábado de tarde la visitamos con un fisioterapeuta, quién opinó que era imperiosa la evaluación de un traumatólogo.
Un gran amigo concedió la cita necesaria. Para Iveth era realmente un paso enorme poder estar en el despacho del especialista y mejor aún, con la atención gratis.
Minutos después, el doctor le presentó una propuesta: a través de varias cirugías, mucho trabajo con ejercicios y fisioterapia probablemente bastante dolorosa de un año de duración, podría caminar.
Ella no tardó en decir: -“¡Si!, ¡quiero caminar!, no importa como.”
Nuestro amigo y doctor Eduardo Aliaga reiteró: -“…el proceso será muy largo y muy doloroso. Si llegases a cansarte o cambiar de opinión, todo sería inútil. El momento de pensarlo es ahora. Prefiero darte más tiempo para pensar en esto.”
Su respuesta fue instantánea, sin embargo, ahora su sonrisa se transformaba sutilmente en lágrimas que asomaban en sus ojos: -“¡Si! Quiero caminar, quiero estudiar, ser Trabajadora Social y ayudar a la gente más necesitada”

Después de unos meses, el milagro de lograr realizar la primer cirugía se hacía factible. Parte del equipo médico: cirujano, traumatólogo, instrumentista y anestesista, eran gratis. Faltaba cubrir los materiales, medicamentos, y la clínica donde realizarla.
Entretanto, una nueva voluntaria ofrecía dinero para comprar una lavadora para el Albergue. Le propusimos, entonces, utilizar ese dinero para la cirugía de Iveth y seguir lavando la ropa a mano. Su respuesta no se hizo esperar demasiado. Unas horas después, la voluntaria nos entregó un sobre con 800€ para los gastos requeridos.
Pasaron varios días para q le podamos dar la buena noticia… pero en este tiempo que estábamos sin dinero, nos pidieron hacer la evacuación de un joven de una comunidad selvática que necesitaba una operación urgente. Por lo que decidímos hacer la evacuación, después su cirugía y depusimos otra evacuación de una señora con un parto complicado de otra comunidad. Luego, otro paciente necesitaba sangre y el dinero se fue...
Pasé un par de días realmente mal, sin saber si había actuado correctamente. Pero tomé valor y fui a decirle que alguien había donado el dinero que precisaba. Sólo omití decir que la habíamos gastado.
Diferentes problemas se sucedieron desde entonces. Alguien les dijo que fisioterapia podría ayudarla, pero nunca contaron con los recursos.
Su mirada nos indicaba el pedido: “Si existía alguna posibilidad de conseguir alguna máquina o tratamiento que pudieran ayudarla.”
Un sábado de tarde la visitamos con un fisioterapeuta, quién opinó que era imperiosa la evaluación de un traumatólogo.
Un gran amigo concedió la cita necesaria. Para Iveth era realmente un paso enorme poder estar en el despacho del especialista y mejor aún, con la atención gratis.
Minutos después, el doctor le presentó una propuesta: a través de varias cirugías, mucho trabajo con ejercicios y fisioterapia probablemente bastante dolorosa de un año de duración, podría caminar.
Ella no tardó en decir: -“¡Si!, ¡quiero caminar!, no importa como.”
Nuestro amigo y doctor Eduardo Aliaga reiteró: -“…el proceso será muy largo y muy doloroso. Si llegases a cansarte o cambiar de opinión, todo sería inútil. El momento de pensarlo es ahora. Prefiero darte más tiempo para pensar en esto.”
Su respuesta fue instantánea, sin embargo, ahora su sonrisa se transformaba sutilmente en lágrimas que asomaban en sus ojos: -“¡Si! Quiero caminar, quiero estudiar, ser Trabajadora Social y ayudar a la gente más necesitada”

Entretanto, una nueva voluntaria ofrecía dinero para comprar una lavadora para el Albergue. Le propusimos, entonces, utilizar ese dinero para la cirugía de Iveth y seguir lavando la ropa a mano. Su respuesta no se hizo esperar demasiado. Unas horas después, la voluntaria nos entregó un sobre con 800€ para los gastos requeridos.
Pasaron varios días para q le podamos dar la buena noticia… pero en este tiempo que estábamos sin dinero, nos pidieron hacer la evacuación de un joven de una comunidad selvática que necesitaba una operación urgente. Por lo que decidímos hacer la evacuación, después su cirugía y depusimos otra evacuación de una señora con un parto complicado de otra comunidad. Luego, otro paciente necesitaba sangre y el dinero se fue...
Pasé un par de días realmente mal, sin saber si había actuado correctamente. Pero tomé valor y fui a decirle que alguien había donado el dinero que precisaba. Sólo omití decir que la habíamos gastado.
Al otro día nos encontramos para hacer los análisis necesarios antes de la cirugía. Con la ayuda de Dios, pagamos la décima parte de los gastos de los análisis y radiografías.
Envié la orden de los materiales a una importadora pero se demoraban en responder… después de un par de días el doctor nos recomendó otra importadora. Llamé con un sentimiento de derrota, porque sabía que el material sería más caro que en la primera importadora. Fueron muy amables y pidieron la orden, pero pasaron como 3 días sin ninguna llamada o e-mail.
Envié la orden de los materiales a una importadora pero se demoraban en responder… después de un par de días el doctor nos recomendó otra importadora. Llamé con un sentimiento de derrota, porque sabía que el material sería más caro que en la primera importadora. Fueron muy amables y pidieron la orden, pero pasaron como 3 días sin ninguna llamada o e-mail.
Una noche recibí un mail de parte del gerente regional de la importadora citándonos para el otro día.
Me presenté a la hora indicada y me pidió que le explicara en pocas palabras lo que AMA Bolivia es.
Al final, él tomó la palabra y me presentó su empresa: Son nuevos en el mercado. Tienen muchos sueños y uno de ellos es que, a medida que su negocio se desarrolle, el lado social de su empresa igual aumente. Así que desde ahora en adelante, cualquier necesidad de material para traumatología está a nuestra disposición. Si no gratis, por lo menos a costo muy bajo.
En el mismo instante llamo al cirujano y le aviso que pida el material y la Importadora Dismamed se lo pondrá a disposición de manera gratuita, “para poner un grano de arena a la recuperación de Iveth.”
Otra lección práctica: Para ayudar no se necesita tener dinero. Para hacer lo que Dios te manda, solo falta confianza en Él, nada más.
Salí diferente de la oficina. Con otro ánimo. Convencido que habíamos hecho lo correcto al pensar en las demás emergencias.
La cirugía con la ayuda de Dios se llevará a cabo el 8 de julio en la clínica Hamacas.
Todavía resta cubrir los medicamentos y los gastos de la clínica; pero como hasta ahora, Dios puso su parte y lo hará más adelante.
Pronto tendrán más noticias sobre este caso mientras.
Tu apoyo en oración es muy importante.
Gracias por acompañar a Iveth y a tantos otros que lo necesitan. Gracias por compartir la información.
Si quieres sabes más de AMA Bolivia, o puedes ayudar a Iveth a cumplir su sueño, pasa por:
http://amabolivia.net/CoPuedoAyudar.html
Me presenté a la hora indicada y me pidió que le explicara en pocas palabras lo que AMA Bolivia es.
Al final, él tomó la palabra y me presentó su empresa: Son nuevos en el mercado. Tienen muchos sueños y uno de ellos es que, a medida que su negocio se desarrolle, el lado social de su empresa igual aumente. Así que desde ahora en adelante, cualquier necesidad de material para traumatología está a nuestra disposición. Si no gratis, por lo menos a costo muy bajo.
En el mismo instante llamo al cirujano y le aviso que pida el material y la Importadora Dismamed se lo pondrá a disposición de manera gratuita, “para poner un grano de arena a la recuperación de Iveth.”
Otra lección práctica: Para ayudar no se necesita tener dinero. Para hacer lo que Dios te manda, solo falta confianza en Él, nada más.
Salí diferente de la oficina. Con otro ánimo. Convencido que habíamos hecho lo correcto al pensar en las demás emergencias.
La cirugía con la ayuda de Dios se llevará a cabo el 8 de julio en la clínica Hamacas.
Todavía resta cubrir los medicamentos y los gastos de la clínica; pero como hasta ahora, Dios puso su parte y lo hará más adelante.
Pronto tendrán más noticias sobre este caso mientras.
Tu apoyo en oración es muy importante.
Gracias por acompañar a Iveth y a tantos otros que lo necesitan. Gracias por compartir la información.
Si quieres sabes más de AMA Bolivia, o puedes ayudar a Iveth a cumplir su sueño, pasa por:
http://amabolivia.net/CoPuedoAyudar.html
Enviar por e-mail
Lecturas: 344





Conoce Fúseres
La verdad existe...